Hacia Niza con objetivos claros: Paul Cézanne y Marc Chagall

¡Le hemos dado un buen tute a la autocaravana estos dos días! 

Antes de salir de España, paramos en Vielha para llenar el depósito, la despensa y estirar las piernas. Y a hacer kilómetros... Qué pereza dan siempre los peajes en Francia... (c'est horrible) Pero bueno, finalmente nos ha merecido la pena. 

Nuestra experiencia anterior conjunta en este país fue con un camión refrigerado azul celeste, de la marca Iveco, y camperizado (del amigo "Chusywagon") Y aprendimos que para visitar los pueblos y - quitarse una grandísima parte del turismo masivo - hay que hacerlo ó antes de las 11h de la mañana o a las 18h de la tarde. Así hicimos en Carcassonne, Albi y su Museo Toulouse LautrecLa GuepieSaint Cirq LapopieRocamadourGoufre de PadiracSarlat-la-Canela, Montignac y la Cueva de LascauxVezacBeynac-et-CazenacCastelnaud le ChapelleLa Roque-Gageac y Laymont.

Y así hemos hecho estos dos días en Aix-en-Provence y Saint-Paul-de-Vence.

En Aix-en-Provence, la antigua capital de la Provenza, hay una ruta de 4 kilómetros dedicada a su hijo predilecto: Paul Cézanne. Aquí nació, vivió y pintó el genio postimpresionista, en cuyos lienzos retrató El Castillo Negro y La Montaña Sainte-Victoire, entre otros rincones de esta ciudad. Puedes ver el taller de Cézanne y su tumba también se encuentra aquí. ¡Callejea y disfruta! Tiene una población de estudiantes muy animada.

En Saint-Paul-de-Vence, uno de los pueblos más bonitos - y más artísticos - de La Provenza y Costa Azul de Francia, hemos disfrutado muchísimo de sus calles medievales repletas de galerías de arte privadas. ¡Tiene un casco histórico ideal! 


También es el pueblo donde Marc Chagall realizó parte de su vida bohemia en sus últimos años de vida, junto con su segunda esposa y último amor, Vava. Se sintieron muy atraídos por la "comunidad artística" que se había formado allí. Vivieron en una casa enorme, La Colline, que hoy en día es un lujoso hotel. Tenía 80 años pero seguía siendo un pintor muy solicitado, sobre todo tras pintar la bóveda de la Ópera Garnier de París.

Hemos visitado su tumba (personalmente soy una enamorada de Chagall) y ha sido un pequeño gran sueño hecho realidad. ¡Qué agradable sensación de calma y magia a la vez tan peculiar! Y, como no, la tumba es única como lo fue él. Se encuentra en el Cementerio Saint-Paul-de-Vence.


Marc Chagall era bielorruso y francés de origen judío. La tradición judía de dejar piedras en las tumbas es muy antigüa y sus orígenes no están claros. Es una costumbre o tradición, más que un precepto, y con el tiempo tiene muchas interpretaciones como este par de ejemplos.

1. Para mantener el alma en este mundo. El Talmud dice que cuando una persona muere su alma continúa habitando por un tiempo en la tumba donde fue enterrada. Otra interpretación sugiere que las piedras evitan que entren los demonios a la tumba.

2. Las piedras duran más que las flores. La flor se marchitará y una piedra no morirá y puede simbolizar la permanencia de la memoria y el legado.

Nuestra última visita de este 12 de octubre ha sido en Niza, pero sólo hemos entrado a esta ciudad para visitar el Museo Nacional Marc Chagall. Es un museo pequeño, con un jardín exterior muy agradable, exclusivo de Chagall y de sus majestuosas obras. El precio de la entrada ronda entre 8 y 10€, depende de posibles exposiciones temporales. ¡Nos chifló!










Modigliani, Matisse, Renoir, André Derain, Cocteau y Picasso también hicieron suyos los rincones de la Riviera Francesa bautizada en 1888 como la Costa Azul por el poeta Stephen Liègeardpero éstos los visitaremos - quizás - en otra ocasión. 

¡Hasta la próxima! ;-)




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