Mostar, Blagaj, Santuario de Medjugorje y Cascada de Kravica


¡Hola de nuevo a tod@s! Tal y como comentábamos en la última entrada del blog queremos aprovechar la visita que hicimos a Mostar para contaros algunos datos muy impactantes de la guerra en Bosnia. En Sarajevo estuvimos tres días y fue una auténtica inmersión de este tema en concreto pero queríamos dejar a un lado el tema de la guerra porque este país tiene otras muchas caras buenas, interesantes, divertidas y enigmáticas. Pero, por supuesto, hay que explicar un poco sobre esta historia más triste que también define a Los Balcanes, la antigua Yugoslavia, con todas sus religiones convivientes, en la que Bosnia y Herzegovina sufrieron especialmente aún más.

Mostar es una escapada obligatoria en una ruta por los Balcanes. Es conocida mundialmente por su puente icónico de piedra Stari Most, situado sobre el río Neretva y destruido durante la Guerra de Yugoslavia (1992 -1995), país que fue previamente desintegrado en 1991.

Actualmente, croatas católicos, serbios ortodoxos y bosnios musulmanes forman la población de Mostar. En general y pacíficamente, están divididos por barrios pero no mezclados pues la mayoría de la población intenta cerrar las heridas de la guerra poco a poco. Estos tres grupos étnicos convierten a Mostar y a Bosnia en una ciudad y un país de contrastes único en Europa.

Tras su destrucción durante el conflicto bélico en 1993, se levantó una copia idéntica del viejo puente en 2005, conectando así la parte occidental y oriental de la ciudad. Nosotros quisimos hacernos una foto con muchísimo amor en este sitio dónde se necesitó, y en cierta manera se necesita, más dosis de amor, de paz, de paciencia y de respeto.


Paseamos por la calle principal llamada Onescukova, de suelo empedrado (mantienen la piedra original) y donde nace, se hace y se deshace el casco histórico de esta ciudad. Es muy bonita, repleta de comercios (para nuestro gusto, demasiados. Hay tantos que no dejan apreciar la preciosidad de la calle en muchos espacios) y también esta calle es una explosión de colores, donde observarás arquitectura, cultura y estilo de vida otomanos hasta llegar al puente viejo. 






En Mostar hay 17 mezquitas, puedes observar numerosos minaretes sobresaliendo entre los edificios de la ciudad. Cabe destacar la visita a la mezquita Koski Mehmed.


Pero la visita obligatoria que te recomendamos aquí es la entrada al Museo de la Guerra y las Víctimas del Genocidio que muestran la historia de lo ocurrido a través de videos (eso sí, algunos son durísimos) y maquetas, donde encontrarás objetos personales de las víctimas, fotografías de muchos momentos y evidencias de todo este episodio histórico. Pese a su enorme dureza, merece muchísimo la pena visitarlo. Lo más importante es que estés avisad@ previamente porque es una visita muy interesante pero incómoda y cargada de emociones y sensaciones tristes, negativas y sobrecogedoras.





Algunos datos espeluznantes que nos llevamos de la visita al museo fueron:

1. Sarajevo estuvo bajo el asedio 1460 días.
2. Aproximadamente unos 500.000 misiles fueron lanzados a la ciudad.
3. Es decir, caían una media de 329 misiles diarios.
4. El día en el que más misiles lanzaron, fueron 3777 en un mismo día.
5. Casi 19.000 personas fueron asesinadas.
6. Más de 10.000 casas fueron destrozadas por completo y más de 100.000 fueron dañadas.
7. Sólo el 2% del agua era potable.
8. Casi 100.000 personas fallecieron por la guerra.

La Plaza de España en Mostar se encuentra en la zona nueva de la ciudad, y este espacio con cierto monumento está dedicado a los militares españoles que perdieron la vida en este país durante su misión en la Guerra en Bosnia. Aquí volvemos a ver muchos edificios con restos de metralla, las imágenes son debastadoras.  





Algo que vivimos con mucho cariño también fue pasear por la noche por Mostar, pues el barrio antiguo es muy bonito, se queda con muchos menos turistas y la iluminación es ideal. De momento, nada nos ha robado tanto el corazón como Bosnia....


Al día siguiente, tuvimos otro día muy intenso pero más variado ya que estuvimos en Blagaj, en el Santuario de Medjurgorje y en la Cascada de Kravica.

A 15 minutos en coche, puedes visitar el pueblo de Blagaj que tiene un monasterio Derviche y el manantial de Buna. No pudimos hacer fotos de estos enclaves porque nos dejamos el móvil en la autocaravana pero son visitas muy agradables y un entorno pacífico y natural con toques espirituales.

Después de visitar Blagaj, nos dirijimos al Santuario de Medjugorje para realizar un encargo que nos había encomendado un amigo nuestro tremendamente religioso. Y es que, Juanma, flautista y mecánico de aviones, quería tener un rosario de allí. Es el sitio más religioso que hemos visto nunca. De hecho, no tengo palabras para describíroslo de tan peculiar que es. En este pueblo, Medjugorje, se aparece la virgen muchísimo según todos los locales, y según muchísimas personas en el mundo. Y también es un lugar de peregrinación, ligado a numerosos milagros. El entorno está lleno de paz y, en nuestro caso, no parábamos de oler a rosas pero no había ninguna de ellas ni ningún arbusto en flor en todos los alrededores. La colina dónde se apareció por primera vez la virgen está a unos 2 kilómetros y fue allí donde compramos los rosarios.



Por último visitamos la Cascada de Kravica cuya entrada, pese a que el país es el más barato de todos los que hemos estado y se nota muchísimo al comprar la comida, sentarse a merendar algo, comprar regalos para nuestras familias... fue cara. Concretamente, 20€ por cabeza porque es un referente turístico del país. Este entorno es una sucesión de cascadas en torno al río Trezibat que merece la pena ver. Disfrutamos un montón y estuvimos muy a gusto. Nos dio tiempo a hacer una paradita técnica para tomar una caña en frente de la cascada y con los mejores rayos del sol en nuestra cara.


En el último momento también nos hicimos amigos de una familia mejicana. De hecho, la madre nos hizo esta foto con la que nos despedimos por hoy...
¡Estuvo muy divertido!






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