Mucha magia en Rastoke & en los Lagos de Plitvice.
¡Familia, amig@s! Seguimos felices por aquí, no paramos quietos la verdad pero vamos a demanda totalmente de nuestra agenda, nuestros puntos concretos en el Google Maps y de lo que nos pide el cuerpo según el clima que vaya a hacer, por supuesto. Hemos estado un par de días rodeados de muchísima agua y personalmente estoy con la energía super renovada :)
Encontramos un pueblito que no estaba en nuestro plan de viaje y fue un grandísimo acierto. Se trata de Rastoke. Ya desde la carretera nos maravilló, pagamos 2€ por una hora de parking para verlo, pero tomando un café allí mismo, no pudimos resistirnos a quedarnos dos días completos allí.
Paseando por el centro del pueblo, lleno de casitas de ensueño y de agua por la izquierda y por la derecha, con todo el sonido tranquilizante que eso conlleva, encontramos el estudio apartamento Pego con un cartel en su puerta y tres teléfonos de contacto... Decidimos llamar para probar suerte y... ¡Dicho y hecho! Alquilamos dos noches por 80€ en este alojamiento que estaba super bien y comodísimo. Además, teníamos ganas de hacer un pequeño break después de las 23 noches que llevamos en la autocaravana.
En Rastoke comimos en el Restaurante Ambar y, la verdad, delicioso. Sopa de calabaza, sopa de champiñones y carne al centro.

Nos hubiera gustado probar la comida del Restaurante Petro porque cocinan pescado de río pero estaba cerrado por descanso.
Por cierto, permitidme hacer un inciso para dejar claro que ninguna foto tiene retoque de filtro alguno. Puede parecer increíble pero es cierto, es Rastoke.
Además, está a unos 30km del PN de los Lagos de Plitvice que también es visita obligatoria en este país.
El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice está en la región de Lika, una zona interior de Croacia y tiene 30.000 hectáreas de naturaleza abrupta e impoluta. Está repleto especialmente de hayas gigantescas que te envuelven en medio de tu visita, bastantes abetos y algunos pinos.
Pero la joya de la naturaleza de este parque son Los lagos de Plitvice, formado por 16 lagos de aguas vírgenes y transparentes. Además de muchísimas cascadas, algunas de ellas muy impresionantes, y arroyos. Fueron declarados Parque Natural por las autoridades de la antigua Yugoslavia en 1949, y tiene el reconocimiento de la UNESCO como Reserva Natural desde 1979.
La entrada nos costó 10€ cada uno. Justamente el 1 de noviembre baja la tarifa (en octubre la entrada costaba 22€ aprox. por persona y creo haber leído que en los meses de verano es aún más cara). Compramos la entrada con un día de antelación en la página oficial aunque en estas fechas podríamos haberla comprado en taquilla allí mismo. Un momento buenísimo para ver el parque son justo estas fechas y también en el mes de mayo o principios de junio. Es un parque muy turístico, que recibe muchísimas visitas al día y creo que puede ser un auténtico tostón verlo en verano, "peor" en familia, con un coste en entradas de 100€ fácilmente... Puede ser super agobiante y salir muy cara la experiencia. Otro aspecto a tener en cuenta es que no se permiten los baños en ninguna zona del parque.
El parking del parque nos costó 10,50€ y la autocaravana estuvo aparcada desde las 9h hasta las 17:30h. (Antes de irnos del parque aprovechamos para llenar el depósito de agua puesto que ahí, en el parking de la entrada 2 del parque, tienen un par de grifos públicos con agua potable que puedes cómodamente conectar la manguera y reponer agua).
Una vez allí tienes varias opciones de ruta marcadas con una letra y con su mapa correspondiente. En los puntos de información de las dos entradas que tiene el parque te explican amablemente lo que necesites saber para hacer la ruta que elijas. Nosotros hicimos la ruta H (entrada 2) que, junto con la C, son las más completas. El parque está super bien acondicionado y la mayor parte del tiempo vas caminando por una pasarela de troncos de madera por lo que es una ruta fácil, de unos 9km. Además, en la entrada está incluido pases al autobús y/o al barco porque según qué ruta realices tendrás que coger algún transporte en medio de la ruta. Se van unas 6 horas entre caminar, coger el autobús, el barco y parar a comer 50 minutos.
Nosotr@s no queremos contarte más sobre este parque y te recomendamos que te dejes sorprender una vez allí en vez de leer blogs sobre Plitvice, jaja. Sí que queremos dejarte información de la ruta que elegimos porque fue bestial y deseamos que te guste tanto o más!
Por cierto, en el parque hay muchos restaurantes, casetas con bebidas, algún supermercado y tiendas de recuerdos. Están en las zonas comunes, en los embarcaderos o donde se unen varias rutas pero la calidad-precio de estos sitios deja bastante que desear así que para comer un bocadillo casi vacío, malo y caro, nos hemos llevado el nuestro hecho en "casa". Con un pan de pueblo comprado en Rastoke, pusimos tomate, hojas de espinacas, requesón, bonito del norte (conservas El Pescador de Cantabria) y pepino (nos faltaron unas tápenas para ya bordarlo) Era gigante y, por supuesto, para compartir. Acompañado de unas nueces, queso trufado, un poco de chocolate negro, un plátano y un kiwi, y bien de agua. Éste suele ser nuestro merchandising en las rutas, jaja. Sea la ruta más dura o menos...
Aquí os dejo también las vistas que tuvimos mientras comíamos...
Y una última galería de fotos...
Al día siguiente de ver este paraíso del agua, fuimos también al Parque Nacional de Paklenica pero estuvimos poquito tiempo. Hicimos como un ligero paseo e inspección del terreno. El día estaba bastante feo, muy grisáceo y con aún menos luz de la habitual (se está haciendo de noche a las 17:30h). La entrada a este parque cuesta 6€ pero cuando llegamos no había nadie directamente y ninguno de los que estábamos presente pagamos. Es muy posible que aquí sólo cobren entrada en los meses con afluencia de turistas. El parque está muy bien también, pero quizás lo destacaría sobre todo para los amantes de la escalada, del alpinismo y las vías ferratas. De resto, también merece la pena acercarse. Sobre todo porque el enclave en el que se encuentra es un auténtico paraíso. El camino por carretera ya te embelesa, con las vistas del Mar Adriático por un lado y las montañas de 1700 metros de altura por el otro. No es el que más nos ha impresionado pero sí que es bonito. Y es muy desafiante para los escaladores porque el parque está hecho a base de piedras grandes, medianas y pequeñas. Por otro lado, también es que se parece mucho a sierras y/o parques de España y lo tenemos más visto.
¿Te vienes con nosotr@s al próximo destino?






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